 | Editorial: LA CRISIS EN JAPON Y LA NECESIDAD DE INNOVAR |
Por Ricardo Hirata. A veces buscamos la razón de los éxitos en alguna "receta mágica" que nos permita salir adelante sin esfuerzo alguno.
Sin embargo, y en búsqueda de alguna receta mágica, el hallazgo es muy franco y simple:
No hay soluciones fáciles y generales para todos los casos.
A veces buscamos la razón de los éxitos en alguna "receta mágica" que nos permita salir adelante sin esfuerzo alguno.
Y unos de los modelos más socorridos ha sido el modelo japonés de calidad y de administración participativa.
Sin embargo, y en búsqueda de alguna receta mágica, el hallazgo es muy franco y simple:
No hay soluciones fáciles y generales para todos los casos.
La economía japonesa y en consecuencia sus empresas, están pasando hoy por un momento muy complicado que según el Primer Ministro, Koizumi Junichiro, durará otros 2 años. Esta situación, los ha llevado a replantear sus modelos y estrategias de cambio y competencia, y en materia de calidad y sobrevivencia, la directriz es muy clara:
1) Productos y servicios con alto contenido tecnólogico.
2) Productos y servicios que utilizan la tecnología de la información y son compatibles con otros productos para ser utilizados en redes.
3) Productos y servicios inexistentes hoy, pero que generaran nuevos mercados de consumo masivo (ropa, electrodomésticos, computación, software, etc.)
4) Productos ecológicos (que respetan el medio ambiente desde su producción, uso y disposición final).
Entre otras cosas, el reposicionamiento de los productos y servicios japoneses en el mercado mundial, ha causado un regreso al analisis y replanteamiento de los procesos, para reducir aún más los costos de operación, en todas sus etapas (sobre todo con las nuevas tecnologías de información, redes, miniaturización, etc.), es decir, incrementar el margen de utilidad, sin necesidad de incrementar los precios.
Se busca ante todo reducir los costos de las transacciones, como por ejemplo, los costos para buscar proveedores, costos incurridos en la negociacion de condiciones para insumos y servicios externos, costos de monitoreo a los proveedores y costos legales (auditorías, demandas, amparos, etc.).
Pero lo más interesante, es el enfoque que tienen hoy todas las instituciones japonesas para incrementar sus ventas (escuelas, comercio, hospitales, restaurantes, fábricas, servicios financieros, etc.). Hoy, nadie se pierde en discusiones teóricas y académicas respecto al liderazgo, el cambio, la administración, e inclusive la calidad. Hoy todos hablan de cómo incrementar las ventas como punto clave de despeque de toda estrategia directiva. ¿De que sirven los buenos hábitos directivos o la calidad, si no vendes?
Esto trae como consecuencia, un regreso también a la necesidad de satisfacer a los clientes (que en la actualidad ya reciben niveles extraordinarios de calidad) con nuevos métodos y procesos, entre los que están la satisfacción de emociones y sentimientos. Por ejemplo, cambiar la variedad de las tasas o sillas en una cafeteria, dependiendo de cada cliente, ver el impacto de la luminosidad y limpieza de un comercio vs. las ventas, encontrar la relación numérica entre los niveles de atención y el retorno de un cliente, etc.
Por lo tanto, hoy mas que nunca se le pide a los ejecutivos, operarios, estudiantes, maestros y funcionarios de gobierno que cambien sus paradigmas y generen las ideas innovadoras que hagan posible todo aquello que aparentemente ha sido imposible, en sus distintos ámbitos.
La pregunta final sería,si ellos se sienten en crisis y desde hoy están cambiando para ser competitivos, ¿qué está haciendo usted en lo particular para seguir siendo competitivo?
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