 | Editorial: LOS PROCESOS DE CAMBIO Y EL ROL DE LIDER. |
Por Ricardo Hirata.
Los líderes de la organización siguen creyendo que la calidad es "para amaestrar al perro", y quienes tenemos mascotas entrenadas, sabemos que para mantener el desarrollo del animal, es necesario que el primero en estar "amaestrado" sea el dueño.
En el entorno cambiante que vivimos hoy en día nos exige un liderazgo especial en la dirección de toda organización, así como el desarrollo de una visión práctica, flexible y capaz de convencer a todo el personal (fácil de entender y fácil de ubicar mi aportación).
Existen muchas causas del por qué, las organizaciones fracasan en su intento por implantar con éxito un proceso de cambio, como por ejemplo:
1.- Incapacidad en los líderes de la organización (conocimiento, actitud, aptitud, orientación distinta al cliente y mercados, etc.)
2.- Producto o servicio no viable para los mercados actuales.
3.- Poca estabilidad en las decisiones (cambios frecuentes en los mandos directivos o cambios drásticos en las directrices en periodos cortos de tiempo).
4.- Corrupción interna (extorsión, intereses creados, redes de poder).
5.- Visión no sistémica del cambio y la organización.
Debe ser obvio entender que la más critica de las anteriores es la primera y relacionada con el estilo de liderazgo y actitudes directivas vs. las estrategias de cambio.
Es común que los directivos deseen repetir éxitos del pasado (utilización de técnicas aplicadas en problemas anteriores) para problemas presentes y retos del futuro, descubriendo poco a poco, que no funcionan con el mismo impacto y tiempo de respuesta. Por el contrario, no es común que se unan junto con el resto del personal en nuevas estrategias, se capaciten en nuevos modelos y técnicas, y mucho menos, consulten con sus colaboradores y busquen el consenso.
El caso de la implantación de sistemas de calidad y sus metodologías es un buen ejemplo. Por muchos años las organizaciones lo han intentado y lamentablemente no todas han tenido éxito y yo lo resumiría de la siguiente manera:
Los líderes de la organización siguen creyendo que la calidad es "para amaestrar al perro", y quienes tenemos mascotas entrenadas, sabemos que para mantener el desarrollo del animal, es necesario que el primero en estar "amaestrado" sea el dueño. De nada sirve invertir en la capacitación y "amaestramiento del perro" si la alta dirección no asume su compromiso de cambio e inversión de recursos en este.
Cuando "el perro" recibe señales distintas y contrarias frecuentemente entra en shock. O se "vuelve loco", se vacuna contra el cambio, reacciona ante cualquier nuevo intento de mejora y bueno, el dueño preocupado de su salud y estabilidad puede decidir una de dos cosas:
a) Lo liquida.
b) O en un acto de buena Fe lo lleva de urgencias a un doctor, que al revisar al animal solamente dira:
"Todo está bien, no se preocupe.........el perro solamente está estresado y requiere que lo trate bien".
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